sábado, 19 de febrero de 2011

A mi Papá



A lo largo de la vida, es nuestra costumbre especular miles de cosas alrededor del momento en que un ser querido se va, esperando siempre que sea lo menos doloroso posible, tanto para ellos como para nosotros y con la firme esperanza de que descansen en paz....

Pero prepararse para una muerte es imposible, digan lo que digan, es imposible.

Llegó pues ese momento en medio del sufrimiento colectivo de una familia, mi familia.......

Me golpea y me revuelca una vorágine de sentimientos encontrados que distorsionan mi realidad, me inhibe de pensar claramente y me sume en un limbo de recuerdos bellos que no quiero dejar ir, finalmente eso es lo que queda, porque no vale la pena ya recordar las diferencias ni las desavenencias, todo ya está en el pasado.

El perdón es la mejor medicina, es la que calma, cura, tranquiliza y conduce al estado de paz deseado y requerido por todos los involucrados.

El sentimiento de ver a una persona partir es indescriptible, doloroso y la vez maravilloso, el saber que será recibido por sus seres queridos en el más allá, muy posible que a tertuliar sobre lo cambiado del mundo o de lo que fue la vida en estos años en su ausencia, tener claro que esa transición será tranquila y gozosa nos reconforta......

En medio de las lágrimas nos invade la tranquilidad de saber que finalmente descansa y que el sufrimiento acaba y queda por delante el: "estar mejor"

La compañía de amigos y familiares se vuelve imprescindible como apoyo perenne y fiel de la amistad que une, la belleza de la compañía de quienes nos aman alivia las penas y reafirman el milagro del amor.

La cara de felicidad que tiene mi tata es indescriptible, aunque en un doloroso mar de lágrimas, me satisface y tranquiliza….

Creo que se podría escribir al menos una novela con la historia de su vida, tantas vicisitudes juntas superadas en definitiva son de admirar, en lo personal tendría muchísimo que decir, sin embargo prefiero mencionar que voy a extrañar,

  • Las conversaciones interminables de política.
  • Los consejos en el campo de las ventas y de la vida.
  • El café de la mañana.
  • El beso en la mejilla siempre acompañado del abrazo.
  • La llamada inesperada siempre iniciada con: "diay papá?"
  • Los chascarrillos y el humor siempre blanco.

Me queda mucho de don Chepe, los innumerables consejos que atesoro y pongo en práctica constantemente, y tal vez, algo más tangible, un par de árboles sembrados por él mismo en nuestra casa y que evidenciarán en el futuro el recuerdo inmortal de su paso por el mundo, al menos en nuestro entorno.

No puedo más que decir:

Te voy a extrañar muchísimo Pa y me vas a hacer mucha falta………….

El Señor es mi Pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma; me guiará por sendas
de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo;
tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí en presencia
de mis angustiadores; unges mi cabeza con
aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me
seguirán todos los días de mi vida, y en la
casa del Señor moraré por largos días.

SALMO 23

7 comentarios:

Julia Ardón dijo...

lágrimas

Julián A. dijo...

Gracias Julia....

andrés dijo...

Un abrazo grande amigo a la distancia.

Pablo Antonio Zúñiga Rodríguez dijo...

Lindísimo.

Julián A. dijo...

Gracias amigos....

*°·.¸¸.° Heidy °·.¸¸.°* dijo...

Al leer este post, me quedé sin palabras. Solo puedo acompañarte con mis lágrimas

Un abrazo

Julián A. dijo...

Gracias Hei, gracias de verdad.....